Beatriz Lockhart nació en Montevideo (Uruguay) en 1944. Realizó sus estudios de composición con Carlos Estrada, y Héctor Tosar en la Escuela Universitaria de Música de su país, escuela de la cual es egresada. Continuó sus estudios en el Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales en Buenos Aires. En 1973 es becada por el Instituto Italolatinoamericano (Roma) para estudiar composición con el maestro italiano Franco Donatoni.
En 1974 se radica en Venezuela, donde es solicitada para ejercer la docencia en los principales conservatorios de Caracas. Durante su estadía en dicha ciudad obtiene el Premio Unico de Composición de la Universidad Simón Bolívar, y se hace acreedora a los Premios Nacionales de Música de los años 1980, 1984, y de los Premios Municipales de Música en los años 1978, 1983, 1984, y 1987.
En 1988 retorna a Uruguay y ejerce la docencia en la Escuela Universitaria de Música, y en la Escuela Municipal de Música. Al mismo tiempo continúa su actividad creativa, obteniendo en 1997 en Rosario (Argentina), un premio de la Tribuna Musical de América Latina y el Caribe (Trimalca).
En el año 2001 funda ,junto a otras compositoras, la Asociación Mujeres en Música, filial uruguaya de la Fondazione Donne in Musica, (Roma), asociación de la cual ejerce la Presidencia ad Honorem en la actualidad, dedicándose a una continua difusión de la música nacional sin distinción de sexo o estilo de sus creadores.

En noviembre del año 2000 es designada Mujer del Año y Socia de Honor por la Asociación Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras – Capítulo Uruguay.
En noviembre del 2006, se le otorga en la ciudad de Florida (Uruguay) la plaqueta «Virgen del Pintado», como reconocimiento a su trayectoria artística.
En el año 2009 editó su C. D. «Música para la ciudad de Montevideo», integrado por obras de cámara y de orquesta inspiradas en la música popular de su ciudad natal.
El musicólogo Juan Francisco Sans expresa sobre ella el siguiente juicio, en la revista venezolana «Papel Musical»(1984): «Una de las características fundamentales de su obra estriba en una estructuración rítmica, melódica y armónica que conforman un lenguaje absolutamente claro y personal, surgido con la mayor naturalidad de las entrañas de la música popular y folclórica latinoamericana. Su identificación total con esta música y su arte para hacer de ella un producto musical estéticamente elaborado (y a veces radicalmente diferente de su fuente) es el desideratum que muchos de los compositores llamados nacionalistas hubieran querido para su música.Y no es que podamos ubicar la obra de esta compositora ,ni mucho menos, dentro de la escuela nacionalista latinoamericana. Es que la música de Beatriz Lockhart crea lo que se ha dado por llamar un «folclore imaginario», una nueva concepción de lo popular donde no se traicionan ni el rol del compositor comprometido a fondo con su época, ni la esencia musical de la tierra que nos dio origen. Grandes compositores como Bartok o Villalobos llegaron a esta singular síntesis entre la vanguardia y lo popular.Y pienso que este camino de investigación y creación en nuestro continente, cuyos incalculables tesoros musicales están aún por descubrir, es un camino más que acertado.»

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